“Los hombres se cansan antes de dormir, de amar, de cantar y de bailar, que de hacer la guerra”. Homero (Siglo VIII antes de esta Era).
Por alguna otra razón que no sea la vecindad y la envidia, es casi normal que los pueblos vecinos tengan roses que llegan a la violencia y el odio...
Ahora Afganistán, eminentemente bajo la Ley del Islam; y Pakistán, el segundo país con mayor población musulmana, son vecinos colindantes y han iniciado una guerra ya abierta...
El caso es, que al parecer, los disque hechos a imagen y semejanza de alguna divinidad, no pueden dejar de pelear hasta matarse. Nomás no hay modo...
Y si bien es cierto que los que se creen animales y se disfrazan, los therians, no están muy bien de la cabeza, cuando menos no se matan entre ellos; aunque no sean normales...
En el entendido, de que en estos tiempos a cualquier cosa le llaman normal. Lo mismo a que ya no hay balaceras tras el asesinato de “El Mencho”; o que el General de cuatro estrellas, en un hecho por demás fingido, mal actuado, haga pucheros ante el micrófono mañanero...
Poco faltó en el show, para que la hija putativa del muy hijo de su rancho, acudiera solícita a apapacharlo; y que mi General no se aguantara y se soltara berreando a todo pulmón...
No sería nada extraño, suele suceder en los velorios, que el deudo -aquí no cabe la “a”, porque sería deuda- permanece sereno, casi estoico ante el féretro del ser que se fue...
Pero de momento, llega alguien; que, sin cruzar palabra, se miran, se abrazan y aquello se convierte en un mar de lágrimas y de lamentos incontenibles. Ante el murmullo poco disimulado de los presentes que preguntaban: ¿quién es?...
El caso es que ya mataron a Nemsio Oceguera; pero todo sigue igual. Si en un cambio de gobierno, el pobre si acaso cambia el nombre del amo. En un relevo de capo, tampoco no muy cambian las cosas...
Máxime, cuando todo indica que “El Mencho” ya estaba retirado y había dejado a sus sucesores todo arreglado; lo que respalda la opinión de que nada va a cambiar...
Y esto se deduce, pues al entrar en la casa donde vivía, se entiende que no era un lugar de paso, sino su residencia fija, que además denotó, por su arreglo, que no tenía ninguna preocupación de que lo fueran a detener...
Consciente de que, por sus arreglos con los políticos, no sería traicionado; como finalmente sucedió. Ahora sólo queda esperar las consecuencias que seguramente veremos, a no muy largo plazo.
Y nos vemos mañana, si el Sol me presta vida.
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