MAS LE vale al PRI no engolosinarse con el triunfo arrasador que obtuvo el domingo en Coahuila, donde la victoria, por otra parte, no es atribuible al dirigente nacional de ese instituto, Alejandro Moreno Cárdenas –cuya renuncia demandan infinidad de “tricolores”-, sino que en gran medida responde al buen trabajo realizado por el Gobernador Manolo Jiménez Salinas quien, sostiene que en su Estado, “ganó el amor y se venció al odio”, destacando que la ciudadanía eligió la unidad y el trabajo por encima de la confrontación. Y vaya que tiene razón. Y es que, en Coahuila tendencia partidista ha favorecido históricamente al Partido Revolucionario Institucional, el cual se mantiene como la fuerza hegemónica, y en contraste con el dominio nacional de Morena, el priismo conserva un fuerte control territorial y local. Los resultados recientes en las elecciones locales para elegir a los nuevos integrantes del Congreso del Estado reflejan que el PRI es la fuerza dominante e indiscutible, de tal suerte que en los comicios recientes arrasó al obtener los 16 distritos de mayoría relativa en juego, manteniendo un fuerte arraigo con su estructura territorial y gubernamental. Con todo y eso, Morena se consolida como la segunda fuerza política en ese estado en términos de votación general, pero se ha enfrentado a dificultades para afianzarse a nivel local, perdiendo todas las diputaciones de mayoría. Sus resultados no han logrado reflejar la misma fuerza que tienen a nivel federal. Partidos como el PAN y Movimiento Ciudadano se han visto desplazados a un tercer y cuarto sitio en las preferencias ciudadanas, enfrentando incluso el riesgo de perder su registro local al no alcanzar los porcentajes mínimos de votación. Luego entonces, el PRI lo único que hizo fue afianzar su hegemonía de siempre, demostrando, eso sí, que no desean experimentar a ser morenos, por más programas sociales que reparta la Federación que, en realidad, son compra de consciencias. Y ese debería ser el mensaje: más allá de los programas sociales que ya están en la constitución y que, por tanto, no les serán retirados y la ciudadanía debe hacer uso de su libertad y no sentirse obligada a votar por el partido en el poder, porque no es este quien les otorga los recursos bimestrales sino quienes pagamos impuestos, además de la venta de petróleo y otros ingresos que obtiene el Gobierno por servicios y exportaciones. No votar por MoReNa no significa ni traición o ingratitud, puesto que no son los dueños del dinero sino, más bien, los administradores, y en ese sentido el pueblo puede votar por quienes más les plazca, como ocurrió en Coahuila.
PERO ALITO Moreno Cárdenas, dirigente nacional priista, ya se abroga un triunfo que no le compete ni le pertenece, como ha quedado demostrado en otros Estados donde ha habido comicios locales, como en Veracruz durante la elección de alcaldes donde el tricolor solo se impuso en 23 de los 212 municipios del Estado, eso sí, logrando mantener la administración en algunos de sus bastiones históricos como Orizaba y Cosoleacaque que, a decir verdad, no se debe al trabajo de Adolfo Ramírez Cárdenas, el afamado Fofo que hace honor a su apodo, sino a personajes como Juan Manuel Diez Francos, destacado empresario y político, famoso por haber ejercido como Presidente Municipal de pluviosilla en tres periodos no consecutivos: 2007–2010, 2014–2017 y el más reciente de 2022 a diciembre de 2025, logrando imponer al sucesor gracias a su buen trabajo, o los Vázquez Parissi en Cosoleacaque, que siguen explotando el nombre de su padre, el legendario Cirilo Vázquez Lagunes. Moreno Cárdenas, por lo tanto no debe sentirse un triunfador con la victoria de Coahuila, porque no es de él, sino de los buenos resultados del gobernador en funciones, Manolo Jiménez Salinas, aunque ese ejemplo debería servirle de acicate para rectificar errores y buscar un mejor sitio para el PRI en el concierto nacional. Para el Gobierno estatal y el PRI, el resultado valida una estrategia centrada en la seguridad pública. Durante la campaña, la coalición gobernante convirtió la estabilidad y los bajos índices de violencia de Coahuila en el eje principal de su discurso, contrastando la situación del Estado con la crisis de inseguridad que atraviesan otras regiones del país. La narrativa encontró eco en una entidad que durante los últimos años ha hecho de la seguridad uno de los principales elementos de identidad política. El mensaje terminó por convertirse en el factor diferenciador de una elección donde Morena no logró instalar un tema capaz de disputar la agenda pública. Así las cosas…
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AHORA QUE, para el Partido Acción Nacional, el triunfo contundente del PRI en Coahuila fue una lección que no desea desaprovechar, y en ese tenor, comenzó a tejer alianzas en Chihuahua para frenar el avance de Morena en las elecciones para gobernador de 2027 y cerrar el paso a una eventual transición partidista. En ese sentido, el alcalde panista de la capital, Marco Bonilla Mendoza, uno de los aspirantes a la candidatura del blanquiazul, hace suya la narrativa de la mandataria actual, María Eugenia Campos, y afirma: “debemos hacer frente” al intento de instaurar “un narcorrégimen” en esa entidad. Al respecto, en días recientes se encontró con Julián LeBarón, quien busca ser candidato independiente. Se reunieron en el restaurante Garufa, de Ciudad Juárez, y el pacto fue que, “pase lo que pase, el objetivo es que no llegue Morena”. Por ello, a diferencia de otras entidades, en Chihuahua dos de los principales aspirantes a la candidatura del partido guinda: la senadora con licencia Andrea Chávez Treviño y el alcalde de Ciudad Juárez, Cruz Pérez Cuéllar, admiten que no conviene a Morena una división interna e incluso expresan respeto mutuo. No obstante, tanto en Morena como en sus partidos aliados circula la especie de que el abanderado de la dirigente nacional, Ariadna Montiel Rojas, es Cruz Pérez Cuéllar, y no Andrea Chávez, la senadora con licencia impulsada por Adán Augusto López Hernández, de quien circula el rumor de que Estados Unidos ya le cancelo la visa. Con todo, los dos confirman que se registrarán para participar en las encuestas que definirán al coordinador estatal de la transformación; esto es, a quien será en automático el candidato a la gubernatura. Se prevé que la convocatoria se emita el próximo día 22.
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OTRA DE José Roberto Arenas Martínez, alcalde de Álamo. Y es que, por instrucciones suyas, un grupo de padres de familia encabezadas por Erika Juárez García, muy cercanísima a él, tomó por asalto un kínder de la colonia Aviación con la finalidad de destituir a la directora de ese preescolar, Maricruz Azuara Salas, a la que amenazaron con golpear e, incluso, llevarla a prisión con el apoyo de la fiscalía que opera en ese municipio de cuyo titular se dice cercana. La acusan de haberse quedado con unos climas que la mentora mostró, y que no han podido ser colocados por falta de recursos. La intima de Pepe Arenas, dice que el alcalde hace lo que ella le manda, y que la instrucción es quitarla. Ya la supervisión escolar intervino, constatando la inocencia de Maricruz Azuara, a la que estuvieron grabando, incluso cuando iba al baño, despojándola de su celular. Se trata, sin duda, de violencia política de genero ordenada por una autoridad municipal, ya que al menos eso dice su idolatrada protegida. La directora teme por su vida, ya que, durante su clase, es grabada por enviados del alcalde y de Erika Juárez. Ojalá las autoridades Estatales intervengan antes de que la sangre llegue al río. OPINA carjesus30@hotmail.com
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