Decían los sanedrines de la tribu, que el primer día del año había que fajarse un poco en la chamba, no todos, porque algunos negocios cierran de descanso, pero el que pudiera lo hiciera, decían esos viejos sabios. Igual la gente del campo, aquellos lecheros que temprano ordeñaban -ahora hay pocos porque la leche anda embotellada por Lala en los supermercados-, pero en aquel tiempo, diría un cura en misa, desde la madrugada ordeñaban las vacas y comenzaban a poner los peroles en orden, había que portar el impermeable por si llovía, algunos por allí con lluvia abrían esos peroles para rebajarla un poquito y que los litros fueran un poco más.
Llega 31 y aparece el primer día del Año, la Nochevieja quedó atrás, vendrán reyes y otras fechas simbólicas propias de nuestro país. La rola que se escuchará ahora es aquella de: Yo no olvido al Año Viejo, porque me ha dejado cosas muy buenas.
LA NOCHE FRIA ORIZABEÑA
Apareció la noche fría orizabeña, un canijo Norte entró a Veracruz y, cuando eso ocurre, acá nos llega la bruma, el chipi chipi, la neblina bajo la bruma de la montaña, donde el silencio se hace eco y la niebla envuelve, diría el poeta, Yo Mero, que vivo cerca del Cerro del Borrego, olfateo el tiempo, no como lo hace el gran Isidro Cano, que es muy acertado y puede darte el tiempo hora por hora y minuto a minuto, sin fallar, pero por ahí veo el cerro si salgo abrigado o ligero.
Pues hizo un frio de 12 grados y con el factor humedad, debió llegar a 9 0 10, había eventos en el día, la toma de protesta de los 212 alcaldes de Veracruz, donde aquí tomaba la estafeta del relevo de Juan Manuel Diez Francos, una gente de su partido y de su administración, Hugo Chahin Kuri, que en el DIF se forjó tratando y cuidando a la gente, lo que le valió ganar la elección sin grandes complicaciones. Buen evento, con buena asistencia, me comentó el reportero Emilio González.
Más tarde noche al Polifórum, donde JM10 se despedía de miles de ciudadanos que iban por tradición a recibir, como se hace en Times Square, guardando sus debidas proporciones, el Año 2026. Con mucha gente haciendo fila para entrar, porque habría regalos y sorteos y música y muchos allí cenaban, en ese majestuoso Mier y Pesado. Pocos cuetes, porque ya espantan mucho a los perritos.
Me tomé un tequila de carrerita y saludamos a ese alcalde muy reconocido y partimos a nuestra convivencia familiar, donde llegaba la familia. Él lo haría con sus invitados.
Llegaban las 12 y nos dieron la una y las dos y las tres, cantaría el gran Joaquín Sabina. La madrugada fue benévola con quienes salíamos de nuestras casas, el frio se alejó un poco y se disfrutaba mejor.
Buen 2026 para todos. Que la fuerza acompañe a todos aquellos que gobiernan, para que nuestra ciudad siga en la ruta del progreso turístico, admirada por propios y extraños.
Lo que ve el que vive, diría el gran Ricardo Garibay.
Prometo seguir escribiendo lo que veo y vivo, mientras Dios nos preste vida.
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