El show del tercermundismo educativo protagonizado por el secretario de educación pública, Mario Delgado, revela a los mexicanos la degradada desatención en que el gobierno federal mantiene a sector tan importante. El absurdo intento de recortar en treinta días el Programa Educativo poniendo como causal el sofocante calor en algunas regiones de la república transparenta la precaria importancia que le otorga este gobierno a la educación en México colocándola como educación de temporal, es decir, por el calor o por el frío, por la sequía o por las lluvias se suspenden las clases. Una actitud de esa naturaleza nos coloca en el subsuelo tercermundista, sin duda. Lamentablemente, después de ese traspiés nada ocurre, todo sigue igual, en el mismo carril donde el gobierno de López Obrador colocó a la Educación Pública designando titulares de la secretaría del ramo carentes de perfil para un buen desempeño, la inercia continúa.
Por fortuna no todo subyace en ese nivel, universidades públicas y centros de estudios superiores persiguen paradigmas más elevados, la UNAM, los tecnológicos y universidades particulares mantienen un nivel bastante aceptable. Por ejemplo, en la región de Xalapa, el Centro Regional de Educación Superior “Paulo Freire”, ubicado en Rafael Lucio (San Miguel del Soldado) celebró un simposio para reflexionar acerca de si en materia educativa nos encaminamos hacia una Fundación Civilizatoria, al respecto, la doctora Adriana Menassé formuló esa interrogante al maestro Marcelo Ramírez, Rector del mencionado Centro educativo. ¿Qué se busca con la educación actualmente? ¿Educar, cómo? ¿Para qué? ¿Cuál es la razón que guía nuestro saber? A esas interrogantes dio cabal respuesta el maestro Marcelo Ramírez, en una interesante, y muy conceptuosa exposición que alienta al recordar que no todo está podrido en Dinamarca. Bueno, no tanto, porque el secretario Mario Delgado en materia de educación sugiere que alcancemos un nivel educativo como el de Bélgica, eso dijo. |
|