Con el relevo democrático de 211 ayuntamientos y la instalación de un Consejo Municipal en Tamiahua comenzó en Veracruz un nuevo ciclo de gobiernos municipales. Nada nuevo pudimos observar, aunque sí una transición pacífica, lejos de las protestas de antaño manifestadas en tomas y quemas de palacios municipales o bloqueos de centros citadinos en reclamo por autoridades impuestas. No por cierto porque ahora gobierne Morena, sino porque el avance democrático en elecciones municipales comenzó justamente con la creación de órganos autónomos, en riesgo de desaparecer como tales, el INE y el Tribunal electoral, enmarcados por una legislación electoral fruto de nuestra evolución política. Tampoco nada diferente en los discursos de ascensión al poder, plenos de lugares comunes, asumiéndose mejores que los desplazados, porque “ahora sí”, se harán mejor las cosas, retórica pura que dentro de cuatro años concluirá en otra decepción popular, réplica exacta de ilusiones frustradas.
Esa visión pesimista encuentra raíz en larga y decepcionante serie de renuevos de mandos municipales, estatales y federales. México debiera ser un país de primer mundo porque lo tiene todo, aunque, ciertamente, como dijera el clásico, lo tiene todo… por hacer. Si la referencia fuera la entidad veracruzana encontraríamos que en la alborada de este siglo y ya comenzando su segundo cuarto, sus gobernadores han quedado a deber, pese a los miles de millones puestos a su disposición. De allí que la actual gobernadora debe poner alto empeño para no clasificar en el rango de elevada reprobación de su inmediato antecesor y compañero de partido, después de un año de arranque difícil tiene cinco años para demostrarlo. En cuanto a la flamante alcaldesa de Xalapa, la tercera emanada de Morena, encuentra la vara alta que le deja la administración inmediata anterior, de Ricardo Ahued y Alberto Islas, cuya obra pública es relevante, ojalá logre igualarla y sería supremo si la supera, porque Xalapa lo requiere pues para nadie es un secreto que esta capital estatal sufre un fuerte rezago en materia de infraestructura urbana. Tiene Daniela Griego dos parámetros a seguir dentro de su propio partido, si sigue la métrica de Hipólito Rodríguez, Xalapa regresará al sopor edilicio, pero si tiene arrestos para superar lo que ha recibido, esta capital seguirá en ascenso, ojalá lo consiga para entonces recibir el merecido aplauso que la ciudadanía xalapeña ha brindado a la anterior comuna.
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