En el diagnostico relativo al universo político veracruzano el nombre de José Yunes Zorrilla permanece como un activo fijo de la oposición social y partidista de la entidad veracruzana, lo respalda un cuarto de siglo de desempeño en las lides políticas del país y de Veracruz, ha transitado desde la alcaldía peroteña, la diputación local, federal y senaduría hasta ser en dos ocasiones candidato al gobierno de Veracruz, en 2018 y 2024. Conoce las mieles del triunfo y el amargo de las derrotas, pudiera concluirse que en materia política ya nada le es ajeno, es esa condición objetiva la que lo mantiene vigente en el animo ciudadano de esta entidad federativa. Es de prosapia priista, representa lo bueno que ha aportado esa institución política, lamentablemente secuestrada por un grupo de amigos en torno de Alejandro Moreno para usufructuar lo poco que ya puede dar. Yunes Zorrilla es, por decirlo en términos de mercadotecnia, un buen producto a quien la marca no posibilita mejores avatares.
Discretamente, sin parafernalia de por medio, Pepe Yunes mantiene sus vínculos con activos políticos regionales y municipales de Veracruz, su convocatoria se manifiesta en los sitios donde aparece en visita programada o improvisada, es el fruto de su cercana convivencia con la gente, su capital político es acreditado por las muestras de simpatía que su presencia despierta en la entidad. Pero para que un político mantenga su vigencia requiere de Foro público y en términos de nuestra cultura política se hace conveniente una investidura de poder, ¿será ese el camino inmediato de Pepe Yunes? En México, y Veracruz no es la excepción, hay oposición social a la espera de un llamado que la cohesione y potencie como oposición política, o sea, un líder que la encabece, ese que aún no aparece en ninguno de los partidos de oposición, porque el PRI está desfondado, el PAN se encuentra en estado catatónico y Movimiento Ciudadano ya sin Dante en plena actividad carece del impulso suficiente para ser opción electoral, por ahora. |
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