Con el anuncio de la nueva visita presidencial a nuestra entidad se despierta la curiosidad y se alimentan las especulaciones acerca de sus motivaciones, el discurso oficial lo atribuye a la querencia presidencial por Veracruz, eso suena muy bien, pero para la entidad veracruzana sería mejor si esa inclinación afectiva se tradujera en mejoramiento de nuestra infraestructura carretera, un más acentuado impulso al campo y el anuncio de inversión pública y privada en nuestro territorio. Porque nuestra entidad, igual que otras entidades del sur y sureste de México, permanece en un estatus de pobreza difícil de superarse y poco atractivo para los inversionistas, que prefieren a Querétaro, Nuevo León, Guanajuato, San Luis, etc. Nada para culparlos porque efectivamente nuestra conectividad está sumamente retrasada con respecto de las de aquellas entidades.
Cuando en 1992 Patricio Chirinos tomó posesión del gobierno veracruzano, excepcionalmente la ceremonia de asunción se celebró el 30 de noviembre y no el 1 de diciembre, así fue porque el presidente Salinas de Gortari quería asistir a la toma de posesión de su amigo, pero tenía agendado un viaje al exterior, de allí el adelanto. Después de la sesión solemne del Congreso, desde el balcón principal del palacio de gobierno, Salinas de Gortari pronunció un discurso ante una Plaza Lerdo rebosante de aplaudidores ofreciendo para el nuevo gobierno de Veracruz todo el apoyo de la federación, “nunca como ahora” habrá obras para esta entidad, dijo. La espera fue infructuosa, sobre todo el norte de la entidad donde se presumía que las carreteras por fin serían atendidas, preguntan los habitantes de aquella hermosa región cuánto más seguirán esperando. Las carreteras del centro, del norte y del sur veracruzano permanecen en pésimas condiciones, a la espera de que un gobierno, federal o estatal, pongan verdadero empeño para mejorarlas. De otra manera seguiremos olvidados por los inversionistas que, además, exigen garantías de seguridad para su dinero y menores índices delincuenciales. Todo un reto, que en cada visita presidencial pensamos que ahora sí se afrontará. |
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